TORI Y UKE

Dado que he tenido algunas conversaciones con compañeros, donde decían que no se veían preparados para ser un buen Uke, me gustaría escribir unas líneas donde vieran que su trabajo, aun por poco tiempo que lleven practicando Budo Taijutsu, es muy importante, y a veces mas que practicar con compañeros que llevan muchos años en la practica.
Primero las definiciones:
Tori proviene del verbo japonés Toru, (suele interpretarse como tomar) el que “ejecuta la técnica”, las comillas son por que puede empezar ejecutando una técnica, pero puede acabar recibiéndola.
Uke proviene del verbo japonés Ukeru, (suele interpretarse como recibir) así que Uke es quien “recibe la técnica”, pongo las comillas por que Uke puede ser 100% pasivo o no, ya que Uke también puede rompernos una técnica cuando la ejecutamos mal, y así nos ayuda a realizar bien los movimientos cuando estamos entrenando, así que el papel de Uke no es solo recibir, si no también ayudar con ciertos puntos que no estamos haciendo bien.
Quien hace de Uke y lleva poco tiempo entrenando, enriquece a Tori ya que sus movimientos, características físicas, psíquicas, son diferentes, así que nos hace movernos diferente, ejecutar las técnicas de otras formas, etc., y eso aporta mucho al compañero que ejecuta una técnica.
Así que no debe dar vergüenza que un compañero con los primeros Kyu entrene con un cinturón negro, ya que al contrario de lo que solemos pensar cuando empezamos en el Budo Taijutsu, no estamos limitados a Tori, si no que lo estamos enriqueciendo.

Yo personalmente cuando era kyu nunca vi, que con los cintos negros que entrenaba se sintieran molestos, al contrario siempre me recibían muy bien y ayudaban en todo lo posible.
El hacer de Uke para el profesor, enriquece mucho. Cuando ves que un compañero está recibiendo la técnica del maestro, la puedes interpretar, pero Uke aparte de interpretarla siente algo más que no se puede percibir solo con la vista… presiones, desequilibrios… la sensación que te deja en la mente al recibirla.
Todo esto, junto con mi profesor que siempre dice, entrenar con todos los compañeros que podáis, bien sea en el dojo, cursos, taikais… ya que hacerlo así nos enriquecerá más el entrenamiento y nivel personal.
Todo esto, junto a más cosas que hoy por hoy se me estarán pasando, es mi sensación, por lo que disfruto y aprendo de ser Tori o Uke.
Christian Pujolá
Shidoshi-ho
Bujinkan Nagare Dojo.

 

fotoproyeccioncartelbujinkan

 

EL SAMURAI Y EL PESCADOR

Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai que le había

prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para cobrarlo a la

provincia Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible

pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que

era famoso por su mal genio. El Samurai fue a su hogar y al no

encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. A medida que se daba

cuenta de que se estaba escondiendo se iba enfureciendo. Finalmente,

al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo protegía de la

vista. En su enojo, desenvainó su espada y le gritó: ¿”Qué tienes

para decirme”?.

El pescador replicó, “Antes de que me mate, me gustaría decir algo.

Humildemente le pido esa posibilidad.” El Samurai dijo, “Ingrato! Te

presto dinero cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me

retribuyes de esta manera. Habla antes de que cambie de parecer.”

“Lo siento”, dijo el pescador. ” Lo que quería decir era esto: Acabo

de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera

cosa que he aprendido es el precepto: “Si alzas tu mano, restringe

tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano.”

El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un

simple pescador. Envainó su espada y dijo: “Bueno, tienes razón.

Pero acuérdate de esto, volveré en un año a partir de hoy, y será

mejor que tengas el dinero.” Y se fue.

Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era

costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, cuando se vio

sorprendido por un haz de luz que provenía de su habitación, a

través de la puerta entreabierta.

Agudizó su vista y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el

contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido

y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!

Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de la

habitación. Levantó su espada preparándose para atacar a través de

la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador: “Si tu

mano se alza, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza

restringe tu mano.”

Volvió a la entrada y dijo en voz alta. “He vuelto”. Su esposa se

levantó, abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai

para saludarlo. La madre vestida con ropas de él. Se había puesto

ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.

El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo

nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas

vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: “He tenido un buen

año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo

darle las gracias!”

El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo:

“Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el endeudado.”

 

Richard Kim