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REANUDAMOS LAS CLASES 2018-2019 NAGARE DOJO

BUJINKAN NAGARE DOJO ALMERÍA

Después del un descanso durante el mes de agosto, de nuevo volvemos al entrenamiento.

Sentimiento “ISSHIN” ( Un sólo corazón)

Gimnasio Kronos

C/ Delicias nº 4, (Los molinos)
04009 Almería

Martes y jueves de 21:00 a 22:30 horas

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MUSHIN  無心

Mushin está compuesto por los caracteres chinos:

無Mu: Nada, Sin, No.

心Shin: Corazón, Mente, Espíritu.

Mushin es la esencia del Zen y las artes marciales japonesas. Mushin significa literalmente la “mente sin mente”, y comúnmente se llama “el estado de falta de mente”.

Mushin es el núcleo del Zen y las artes marciales japonesas . Es un estado mental en el que la mente no está fija u ocupada por ningún pensamiento o emoción y, por lo tanto, está conectada al Cosmos.

No obstante, si entendemos Shin como una unión intelecto-espiritual (de mente-corazón), podríamos traducir Mushin como la ausencia de ideas preconcebidas, de tal modo que pensamientos, temores o juicios previos no nos afecten ni condicionen nuestras respuestas.

En Zen en tu vida diaria, si el impulso se expresa como pensamiento consciente, no es Zen.

Este estado mental puro, de claridad mental pura, es producido por la ausencia del “yo” o “yo” limitado. Una mente Mushin no es una mente vacía como una cáscara vacía, por el contrario, es una mente completamente presente, consciente y libre.

“Mu” o “vacío” en Mushin se refiere a una mente vacía en el sentido de que las distracciones, las preocupaciones, los miedos, las preocupaciones están ausentes y ya no son un problema para la mente, ya sea en combate o en la vida cotidiana.

El concepto de Mushin es idéntico a la expresión metafórica japonesa “Mizu no Kokoro” o la “mente como el agua”. Esta actitud mental se refiere a una mente que está en total armonía con el Cosmos que se asemeja a un estanque de agua sin ninguna ondulación donde la superficie refleja una imagen clara y perfectamente distorsionada del entorno, como un espejo.

Mushin se logra cuando la mente de una persona está libre de la ira, el miedo o el ego durante el combate o la vida cotidiana.

Mushin no puede ser captado por el intelecto; debe ser experimentado. Una mente Mushin no tiene Ego ni sustancia; es pura Iluminación y es la realización perfecta del yo.

Este estado mental requiere años y años de práctica para lograrlo. Mushin se logra cuando la mente de una persona está libre de la ira, el miedo, el juicio o el ego durante el combate o la vida cotidiana.

El espíritu debe de estar sin ninguna confusión, inmutable, puliendo la mente de modo que no haya nada que pueda perturbarla, prestando toda la atención, “afilando” el ojo que observa (percepción) y el ojo que ve (visualización), llegando de esa forma al vacío real, donde no hay sombras ni nubes que lleven a la confusión. Pensando sin pensar, y actuando mediante el sentimiento. Esta es la vía.

Cuando uno comprende un principio, lo interioriza de tal forma que luego lo aplica con naturalidad, sin pensar en ello, encuentra el ritmo de las cosas y actúa. La forma sublime de combatir es aplicar todas las enseñanzas sin detenerse a pensar en ellas en el momento de ejecutarlas. Ese “no pensar” es el vacío.

Termina diciendo “En el vacío hay bien, pero no hay mal. La sabiduría existe, la lógica existe, la vía existe, la mente está vacía.”

“Gorin no Sho”

Cuando pensamos y luego hacemos, no es Mushin Hacer lo que pensamos es Mushin. La dualidad hecha unidad.

El Mushin nos ayuda a concentrarnos ante las diferentes situaciones que afrontaremos, sin dejar que las emociones o dudas limiten nuestros movimientos.

El perfeccionamiento técnico-táctico en el largo camino de nuestro arte nos llevará al Mushin, pero entendido como la “calma en movimiento”. He ahí la importancia de la práctica física del arte. El cuerpo debe saber qué y cómo hacer. La mente debe conocer cuándo hacer, para lo cual debemos aprender a estar / ser / sentir el aquí y ahora.

La mente debe fluir con el movimiento, como el agua. Cuando encontramos un obstáculo, si no fluimos, seremos como el hielo, colisionaremos y nos quebraremos. Si somos como el agua, encontraremos miles de posibilidades y opciones.

Cualquier camino es válido (kata, kumite, randori) para alcanzar el Mushin. Eso sí, requiere una práctica comprometida, reflexiva y sincera, que nos permita ser capaces de extrapolarlo a otros aspectos de nuestra vida.