FUDÔSHIN 不動心

Los kanjis que los forman son 不動 (inamovible) y 心 (corazón). El artista marcial no siente miedo, no siente odio, ni se siente provocado por insultos, amenazas o amagos de combate, ni deseos de venganza.

Fudôshin es la “mente inmóvil”, es decir, la mente que ha cumplido todos los desafíos de la vida, y ha alcanzado un estado de completa compostura y valentía. Este estado de ecuanimidad es esencial en la práctica del Budo y el Zazen.

Fudôshin representa un estado pacífico de total determinación y voluntad inquebrantable. Es el estado de un espíritu que está determinado a ganar, y que está lleno de coraje, resistencia y determinación para superar cada obstáculo que se interponga en su camino. Fudoshin se asocia con un sentimiento de invencibilidad, de una mente que no puede ser perturbada por la confusión, vacilación, duda o miedo.

En el Japón feudal, Fudoshin se manifestó en la demostración del samurái, en cuanto a coraje y determinación para enfrentar la dificultad, el peligro, el dolor e incluso la muerte, sin temor. Como el gran espadachín japonés, Tsukahara Bokuden dijo: ” La calma mental, no la habilidad, es el signo de un samurai maduro “.

Desde un punto de vista occidental, el concepto de un Guerrero (Samurai, Bushi) sin ira, un guerrero pacífico, puede ser bastante difícil de entender y aceptar. Siendo excesivamente dualistas, difícilmente podemos reconciliar las ideas de violencia y una mente pacífica y tranquila, pero este estado de ánimo era la esencia del Samurai y es hoy la esencia de las artes marciales como el Kendo, el Judo, el Karate o el Aikido.

En nuestra vida diaria, Fudoshin es la protección contra el “Shikai” o cuatro enfermedades de la mente: ira, duda, miedo y sorpresa. A través de la práctica rigurosa de Zazen, los estudiantes aprenden implícitamente a centrarse y aclarar sus mentes desarrollando así una mente Fudôshin.

Aplica este concepto en tu vida, para conseguir un estado más pleno.

 

 

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Budismo y Zen

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Lobsang Sangay: El 15º Dalai Lama podría aparecer por emanación, no por renacimiento

Según el budismo tibetano, es posible pasar de una vida a la siguiente de dos formas: Por reencarnación -es decir, morir para renacer después- o bien, como sólo los grandes seres realizados son capaces, generar una emanación, manifestándose en otro ser sin necesidad de haber muerto todavía. Según Lobsang Sangay, Primer Ministro tibetano en el exilio, es probable que el Decimoquinto Dalai Lama aparezca como emanación de Su Santidad Tenzin Gyatso.

El Dalai Lama en persona elegirá su sucesor, lo que podría ocurrir “pronto”, ha dicho Sangay este sábado, reafirmando la postura de que China no tiene absolutamente nada que decir en el asunto. En los últimos meses el gobierno chino estaría haciendo sus propios planes para repetir la triste historia del Panchen Lama: Aprovechar el momento en que el actual ya no esté para sacarse de la manga uno falso como simple marioneta a favor del régimen.

Pero según Lobsang Sangay, es muy probable que no tengamos que esperar hasta que Su Santidad muera a los 113 años -como él mismo ha profetizado varias veces- para que empiece el proceso de localización e identificación de su sucesor:

“En lo que se refiere al próximo Dalai Lama, el asunto ya está sobre la mesa y puede ser por reencarnación, por selección o por emanación. Estas opciones están sobre la mesa pero todavía no han tenido lugar”, dijo el presidente este sábado durante la Cumbre Indo-Tibetana de Nueva Delhi. “Él dice que lo decidirá cuando cumpla 90 años -actualmente tiene 81- pero yo pienso que debería ser antes y creo que es probable que ocurra”.

Lo habitual en la sucesión de cada nuevo Dalai Lama es la reencarnación. También sería factible la posibilidad de que los altos lamas decidan quién ocuparía ese cargo, y finalmente también podría ser por emanación: Esto significa que el propio Dalai Lama, todavía vivo, se manifestaría en otra persona.

Sangay deja claro que, en caso de que China anunciase un nuevo Dalai Lama, se trataría de algo totalmente ilegítimo: “El Partido Comunista dice que la religión es un veneno. Ellos no creen en la religión. Destruyen monasterios, fuerzan a monjes y monjas a abandonar la vida monástica… ¿Sobre qué base legítima van a seleccionar al próximo Dalai Lama? No la hay para nada”, ha dicho.

El mes pasado, los dirigentes ideologícos de Pekín anunciaron que el siguiente Dalai Lama debe ser nombrado por ellos. China lleva años manteniendo dicha postura: Tener un Dalai Lama a medida de sus propios intereses afianzaría su ya insoportable control sobre Tïbet, donde entraron en 1949.

Sangay también ha recordado que tanto su administración como el propio Dalai Lama siempre han mantenido una política de “camino medio” en sus relaciones con China: “Hay razones prácticas por las que China considera que su visión de una patria única no es negociable. Y nosotros les decimos: De acuerdo, si eso no es negociable, entonces sí puede negociarse una autonomía auténtica, bajo la constitución china y que pueda ofrecerse al pueblo tibetano”, ha explicado.

Sangay ha aprovechado la ocasión para volver a dar las gracias a la India por todo el apoyo otorgado al pueblo tibetano a lo largo de los años: “Pero últimamente, lo que está pasando es que lo que antes ocurría de puertas para adentro, ahora está teniendo lugar de forma pública”. Como ejemplos ha mencionado la presencia del presidente Pranab Mukherjee a la conferencia de Premios Nobel de la Paz en el palacio presidencial, la reciente Conferencia Budista Internacional celebrada en la antigua universidad de Nalanda -donde el Dalai Lama actuó como presidente invitado-, y la presencia del propio Lobsang Sangay en la toma de posesión del Primer Ministro Narendra Modi.

 

Fuente:

https://libertadparatibet.wordpress.com/